Primero la persona, después el trámite
Cada kangurito que llega a nosotros está tomando una de las decisiones más grandes de su vida: dejar su casa, su familia y su trabajo para empezar de cero a miles de kilómetros. Nos confían eso. Por eso nuestra regla número uno es responder con honestidad, aunque la respuesta no sea la que quieren escuchar.
