Vivir en Australia es caro comparado con casi cualquier otro destino, pero los sueldos suben en la misma proporción, así que ahorrar es perfectamente posible. Compartir habitación suele costar una fracción de lo que se gana en una semana de trabajo, y quien viene con Work and Holiday, sin tope de horas, es quien más margen de ahorro tiene.
La cuenta que conviene hacer no es cuánto cuesta el alquiler en términos absolutos, sino qué porcentaje de tu ingreso semanal se lleva. Un cuarto compartido en una ciudad grande representa una parte del sueldo semanal, no la mayoría, y eso deja espacio real para ahorrar, viajar dentro del país o pagarte un curso.
Sídney y Melbourne son las ciudades más caras y Adelaide y Perth las más accesibles, pero la diferencia se compensa en parte porque las ciudades caras también concentran más horas de trabajo disponibles. Como referencia oficial, el Departamento de Home Affairs exige a los estudiantes acreditar AUD 29,710 al año de costo de vida, la cifra que el propio Gobierno australiano considera necesaria para sostenerse doce meses.
Casi nadie alquila solo al llegar. Lo habitual es compartir departamento o habitación durante los primeros meses, lo que reduce el gasto de forma considerable y además resuelve el problema de no tener historial de alquiler ni referencias locales.
El segundo gasto fijo es el seguro médico, obligatorio para toda visa temporal: los titulares de visa de estudiante contratan OSHC y los de Work and Holiday un seguro internacional, porque el sistema público australiano no los cubre.